viernes, 30 de enero de 2015

Inspiración y exhalación

No se porque me siento delante del teclado en este momento, quizá por el tiempo transcurrido desde mi último texto, quizá para probar si sentándome delante del monitor alguna musa inspiradora me arrebata alguna idea o vaya uno a saber por qué.
La cuestión es que me siento y punto.
Se me ocurre comenzar a hablar de algún tema relacionado a la inspiración, aunque quizá sea demasiado estúpido querer explicar algo que no me esta sucediendo en este momento.


El párrafo anterior es el comienzo de unos 7 posteos que intente hacer en el ultimo tiempo - tomemos por último tiempo, los últimos 8 meses- . Textos que no sabía bien adonde me conducirían pero que quizá traían una raíz temática anclada en la inspiración, o más bien, la falta de la misma. No se si será acertado - eso lo juzgarán ustedes- dejarlo como introducción del presente texto que intento construir.
La inspiración sigue sin aparecer. Ya ni siquiera recuerdo que es lo que me pasaba o lo que sentía cuando volcaba en el teclado las cosas que fui publicando desde el comienzo de este espacio.
Era algo extraño, como una chispa. Un pequeño rapto de lucidez. De repente no había nada y en un instante:  PAF! Una idea.


Con ese siguiente párrafo inicié otros 3 posteos que nunca fueron publicados, donde intenté analizar porqué el primer párrafo me condujo a intentar unas cuantas veces escribir algo que nunca terminó siendo plasmado. Como verán el segundo párrafo tampoco me condujo a nada, ni siquiera a un texto analítico de un primer párrafo escueto, vacío, insípido e inconcluso.
Y quizá este tercer párrafo, donde socarronamente intento analizar el análisis ya realizado en una segunda instancia sobre el primer texto inconcluso, tampoco me conduzca a nada, y tenga la necesidad de iniciar un cuarto párrafo analítico que intente describir el porque de esta cadena absurda al estilo cadáver exquisito que nunca, jamás, me lleva a buen puerto.

No soy escritor. No es esa mi profesión y creo que ni siquiera es algo a lo que pueda llamar un  hobbie. Más allá de la arista lúdica que tienen las actividades a las que declaramos hobbie o pasatiempo, traen tras de si un cierto perfume de profesionalismo. Nadie es completamente amateur - si se me permite una utilización poco ortodoxa del término - en algo que realiza asiduamente, aunque esa actividad no forme parte del corriente de sus días.
Quiero decir - con miedo de ser redundante en mis conceptos - que los pasatiempos nos otorgan de determinada manera y a veces en cuenta gotas el oficio para realizar esa actividad de una manera más sería, responsable y habitual. Nadie que juegue al fútbol de manera amateur desconoce en alguna pequeña escala el oficio de un deportista profesional, los yeites y mañas, las técnicas o perfeccionamientos. Tampoco nos pasa a los que interpretamos música. Un músico pasatiempista no alcanzará quizá el desarrollo creativo, intelectual y técnico de aquellos que han estudiado y perfeccionado tanto el lenguaje musical como su interpretación en algún instrumento, sin embargo, logra generar una gimnasia determinada para que con el correr de los días, los meses, los años y los ensayos, esa actividad crezca en su volumen conceptual asi como en la factibilidad de ser considerada correcta o profesional. Un vector fundamental de una vida.

Y digo - volviendo varias líneas atrás - que no puedo considerar a la escritura como un pasatiempo porque no me siento capacitado en ninguna escala para componer algo interesante - siempre siguiendo la huella conceptual de tomarla como una activdad lúdica- que no escape a estos breves y vacíos ensayos - te pido mil disculpas JLB - que tienen más de humor, análisis y auto-flagelo que de investigación, desarrollo y exposición de ideas.

Tengo ramas de esta disciplina que creo dominar con algo más de oficio que otras. Se me ocurre por caso los sonetos barrocos, que tanto placer me da escribir por su sencillez y redondez de rima. Casi como una pieza de museo que muchos miran y pocos disfrutan.
Podría también mencionar el género poema, o canción, y le faltaría el respeto sin ningún tipo de escrúpulo no solo a los que escriben y construyen verdaderas obras de arte si no también a los interpretes aficionados tan duchos en la tarea que cualquiera los confundiría con un escritor laureado.

Cientos de ideas de novelas, novelitas, cuentos cortos y largos que jamás prosperaron. Una historia en un neuro psiquiátrico, un grupo de pibes y un viaje al norte, una isla del pacífico incomunicada, un pueblo de Alemania que no sabe que terminó la segunda guerra, una familia conflictuada por su composición mixta y otra clase de estupideces. Nada. Ni un capítulo iniciado, ni un bosquejo que endulce la esperanza. ¿Como se escribe una novela?. Me genera desolación el solo pensarlo.

Conozco personas que prestan sus dedos a este tipo de espacios y han desarrollado un poder conceptual y una pluma tan prodigiosa que me anima a arriesgar que podrían trasnformar este pasatiempo en una actividad de tiempo completo. Amigos, conocidos, que atienden un kiosco o son secretarias de una psicóloga y que transforman un monitor repleto de caracteres en un carrusel de sensaciones, colores, perfumes y sonidos. Les tengo una profunda admiración, creo habérselos dicho, y estoy convencido de que siguiendo la ruta que llevan, el fin de su camino los tendrá más cerca de las editoriales que de la parada del 133.

Pienso. Tomo un sorbo de café. Cae la ficha.

No es casualidad. Por ahí viene quizá la punta de esta cuestión. Ellos se formaron en esta materia, ya sea de manera académica, de manera auto didáctica o asistiendo a un curso breve de literatura. El esfuerzo trae ese tipo de recompensas, y yo aunque quisiera, no tengo la intensión de formarme en la materia. Aunque para ser franco, si tengo la intensión de estar formado.
Alguna vez Alejandro Dolina dijo que la gente no quiere leer, sino haber leído. Es un vídeo que comparti hace poco en el muro de mi Facebook. Me pareció sumamente acertado e interesante.
Muchas veces nos evitamos el trago amargo del esfuerzo, quizá porque interponemos otras cosas, o quizá - y me inclino más hacia esta última - porque no encontramos el disfrute en el camino si no tan solo en alcanzar la meta.

La parte activa de la escritura se la dejaré a otros, apareceré por este espacio muy de vez en cuando - como lo hacen los zorros que sigilosamente merodean el gallinero - y seguiré disfrutando de la veta pasiva de la escritura. Me resulta mejor, me encuentro más ahí dentro y tengo una linda actividad para realizar antes de apagar el velador.

Por los impacientes que preguntaron mil y una veces que es lo que había pasado con este blog misógino y canalla, tienen ahi la respuesta. 7 inicios de post, 3 inicios adicionales, ninguna inspiración y este ensayito cómplice con aire de apócrifo.

martes, 22 de octubre de 2013

Tengo un amigo de mierda

Tengo un amigo de mierda.

Me daña, me lastima, me hiere profundamente cada vez que lo veo.

Y aunque me duela decirlo, me cuesta alejarme de el.

Y me cuesta decirlo, porque el no poder alejarme me hace sentir prisionero.

 A veces quisiera hacerlo, pero ese rapto de libertad me dura poco tiempo.

Quizá la palabra prisionero sea demasiado grande para esto.

Que se yo, no estoy para analisis de vocabulario en este momento.

A menudo lo odio y a menudo lo amo.

Suelo disfrutar de su compañía, aunque no sea cuestión de todas las veces que lo veo.

Por momentos quisiera desterrarlo de mi vida, pero no puedo.

Tengo que reconocer que no es algo que me suceda muy seguido.

Es más normal no pensar en dejar de verlo sino creer que con el tiempo se va a alejar de mi.

Que se va a ir, como cosa natural.

Que va a ser el quien me abandone y no al revés.

Lo veo seguido, unas cuantas veces por día.

Algunos días lo veo 10 veces, otros días lo veo 15.

Rara vez paso un día sin verlo.

Recuerdo los días en que no lo vi.

No fue tan raro, no lo extrañé demasiado.

Solo lo extrañé de a ratos.

Pero - ay de mi- me basta con verlo una vez al día para querer volver a verlo.

¡Que amigo de mierda!.

¿Será un amigo?

Quizá sea un enemigo, aunque es duro decirlo asi.

Prefiero decir que es un compañero.

Un compañero de mierda, claro.

Me miento a mi mismo diciendo que me ayuda.

Me ayuda a calmarme, a tranquilizarme.

Hay actividades en que no puedo evitar encontrame con el.

Escribir, leer.

Ver una película.

Es un arma de destrucción masiva contra la soledad.

Cuando uno esta solo, corre en su compañía.

Es más fácil encontrarlo en determinados momentos del día, ya lo sabrán.

Después de comer es fija, siempre aparece.

Durante la noche también aparece, y puede aparecer muchisimas veces en una misma noche.

Es un compañero de mierda, y tengo una relación ciclotímica con el.

Ahora -por ejemplo- quiero verlo, siento que lo extraño.

Al principio lo veia muy poco, un par de veces por semana nada más.

Luego fueron un par de veces por día.

Y ahora, ya ven.

Se que de seguir así, tengo muchas chances de que me mate.

Tarde o temprano nos morimos, dicen los que se consuelan con demasiado poco.

Algún día me dejará, supongo.

Por si no se dieron cuenta, mi amigo, enemigo y compañero se llama Lucky Strike.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Frases hechas

Hay algunos refranes o frases repetidas que no entiendo. No comprendo cual es el significado actual que tienen, y aunque me quieran explicar que se usa porque hace quien sabe cuanto tiempo atrás significaba otra cosa, no le veo sentido a seguirlos empleando.
Quiero decir, ¿que chiste tiene el repetir una "frase hecha" que no tiene sentido solo para hacer marcar una idea o reforzar un concepto que podríamos decir más explícitamente?

"Está perdido como turco en la neblina"
"No tengo pelos en la lengua"
"Vos querés la chancha y los veinte"
"Se le fueron al humo"

Podría seguir enumerándolas, pero creo que con estas alcanza y sobra para entender adonde estoy yendo. La mayoría no tienen un sentido aparente más que el que le damos los que las usamos habitualmente, aunque no sepamos bien el por que de esto. Esto me enfurece bastante -si, como sabrán tengo baja tolerancia a ciertas cosas-.
¿Para que las usamos?¿No es más facil decir "Vos queres tener todo" en lugar de citar a la pobre chancha y sus veinte chanchitos?¿Un turco se pierde en la neblina más que un albano o un bengalí? Y si "Turco" ya no significa "Ebrio" como significaba hace tiempo ¿Con que razón continuamos dándole entidad a esa frase?

Algunas de ellas son incomprensibles, por ejemplo: alguien que va al frente y dice lo que piensa es alguien que "No tiene pelos en la lengua" tenga o no tenga sentido esta frase, esta en el saber colectivo que ese es el significado que tiene y le damos. Yo nunca vi a nadie que tenga una lengua peluda y calculo que ustedes tampoco. Es contra natura, y no es por esto que la frase se usa, seguramente tendrá algun significado o historia oculta que la justifica.

Otros tienen alguna raiz antigua. Por ejemplo: sabemos que el termino "Irse al humo" viene de la época de las conquistas patagónicas argentinas. Durante el exterminio que perpetuaron los Rauchs y los Rocas sobre los pueblos originarios, la única oportunidad que estos últimos encontraban para poder derrotar a las tropas nacionales era la de atacar mientras la humareda del fusil enturbiaba la vista. Los Ranqueles sabían que durante ese escaso período de tiempo, los tiradores recargaban sus armas manualmente -todavía no existían los rifles automáticos- y ellos podían cabalgar velozmente para tomarlos desprotegidos. De ahi viene. "Se le fueron al humo" como sinónimo de atacar a alguien o avalanzarse sobre alguien de manera repentina.
¿No lo sabías?. Todos los días se aprende algo.
Ahora bien. ¿Que sentido tienen hoy esas frases?. Ninguno.

¿Por que se nos fija el concepto de estas frases si no entendemos el verdadero sentido que tienen?
Es por repetición. Por la construcción colectiva del lenguaje. Las palabras y las frases cobran sentido y toman significado por el uso masivo, por la colectivización y no -y muy a mi pesar- por el sentido real que tengan o por la intelectualización y el análisis que se pueda hacer de su raiz semántica, en el sentido más ortodoxo del idioma.
Es por esa estúpida cualidad humana de reirse del chiste que no entendemos si todos se están riendo. Como el caso de los elefantes que se estan bañando y a uno se le cae el jabón. ¡Por favor! Que manera de arruinar la vida de los adolescentes.


Distinto es el caso de los refranes que aluden a escenas cómicas, absurdas o imposibles del vivir cotidiano. Esos refranes a mi me gustan particularmente por el escenario inesperado -aunque pierde repentizacion con el uso y reuso- y por lo absurdo de la comparación.
"En casa de herrero, cuchillo de palo" es el ejemplo más claro e ilustrativo.


Sera otro día y no hoy, cuando hablaremos de aquellas frases que nos colman la paciencia y quisieramos eliminar de nuestro lenguaje y de los cerebros ajenos. Aquellas que nos irritan y parecieran haber venido para quedarse. Como una horrible tortura a nuestro idioma. Y digo que será otro día porque el solo pensarlas, me genera un odio tan grande que no me permite seguir escribiendo.

¿Sabes a cuales me refiero? No, manzana.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Pelotuderías

Sin revisar el diccionario ni entrar a la web de la RAE puedo afirmar categóricamente que, muy a mi pesar, no existe en nuestro precioso idioma la palabra "Pelotudería". Error. Gravísimo error. Vacío legal de nuestro lenguaje.

Definámoslo entonces:

Pelotudería : s. comercio o bazar donde se compran pelotudeces.

Y ya que estamos, mal podríamos inteligir ese concepto sin definir este otro

Pelotudez : objeto innecesario, sin un uso concreto o evitable de ser adquirido.

Bien. Ahora que sabemos de que hablamos, podemos entender que es una pelotudería. Son aquellos bazares que encontramos por toda la ciudad donde se compran desde manteles individuales hasta adornos de escritorio, pasando por linternas que jamás utilizamos, floreros llamativos, tentadores juegos de mesa que no nos divierten, lapiceros extraños, vasos que se rompen facilmente, cubiertos con escudos de equipos de fútbol, insulsos porta retratos con marco de madera, punteros láser, sombreros que nos avergonzaría usar, biromes con felpudas pelotitas en la punta y cuadernillos A5 que nadie sabe para que sirven.

¿Para qué podría alguien querer estos objetos?

No se me ocurre una respuesta sensata. Son cosas que siempre, sin excepción, terminamos desechando o dejando tiradas en algún rincón de nuestra casa. Son objetos inútiles, en su gran mayoría. Nadie los necesita, nadie les da un uso concreto.

Pausa. Pienso.

¿Iría yo a comprar algo de esto directamente?. Está claro que no. Son cosas que compramos porque nos sorprendemos con ellas mientras buscamos otra cosa.

Ejemplo: entro a uno de estos locales en busca de una birome, doy algunas vueltas, miro las estanterías y anaqueles, y salgo con un cenicero, un mate de goma de esos que se dan vuelta, un florerito de plástico blando, un kit de maquillaje y un paquete de pilas AA. Y claro, sin la birome.

 En definitiva, son pelotudeces. Al igual que todos esos recuerdos de vacaciones que uno se trae de los viajes. Rdo. de Mar Chiquita dice un caracol pegado a un pedazo de madera. Uno no va a una tienda de recuerdos buscando precisamente eso. Uno está de paseo, se encuentra con esa pelotudez y la compra, vaya uno a saber movilizado por que impulso consumista, imaginando encontrarle algún destinatario al regresar a su casa.


Yo. Masculino, 25 años, recientemente recibido y ansioso por quemar mi sueldo en cerveza y rock and roll, no imagino ninguna situación que amerite ingresar a una pelotudería mientras repaso las vidrieras de ropa e instrumentos musicales.

Mi papa. Masculino, 57 años, dueño de una pequeña empresa y ansioso por gastar su dinero en viajes al exterior y vinos de alta gama, tampoco imagina eso.

Mi hermano. Masculino, 21 años, estudiante de una universidad pública, ansioso por gastar su dinero en botines nuevos y camisas con onda para salir a bolichear, tiene la misma reflexión.

¿Para quienes existen entonces las pelotuderías? ¿Quien es el público de estos comercios?.

No quiero sonar machista, por eso me ahorro la evidente respuesta de este interrogante y paso a la siguiente pregunta:

¿Para que compran todas estas pelotudeces?¿Son realmente adictas al consumo innecesario?¿ Sera una de las tantas formas que tiene el sistema de mantenerse vivo y rodando?¿Son responsables del crecimiento absurdo de las industrias chinas?

Igual. Saben que las queremos, no?.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La Argentinidad al palo



Hay determinado tipo de frases que escucho (y algunas de ellas también las digo) y que me generan reflexiones extrañas.

Antes de enumerarlas quiero comentarle, a todo aquel que no entienda el título de este post, que existe una canción de una banda argentina que dice lo siguiente:


La calle más larga,
el río más ancho,
las minas más lindas del mundo...
El dulce de leche,
el gran colectivo,
alpargatas, soda y alfajores...
Las huellas digitales,
los dibujos animados,
las jeringas descartables,
la birome...
La transfusión sanguínea,
el seis a cero a perú,
y muchas otras cosas más...

La argentinidad al palo...

Gigantes como el Obelisco,
campeones de fútbol,
boxeo y hockey.
Locatti, Barreda,
Monzón y Cordera
también, matan por amor.
Tanos, gallegos, judíos,
criollos, polacos, indios, negros,
cabecitas... pero con pedigree francés
somos de un lugar
santo y profano a la vez,
mixtura de alta combustión

la argentinidad al palo...

Diseminados, y en franca expansión,
hoy nos espera el mundo entero,
no es para menos la coronación,
brota el encanto del suelo argento.

¡Y no me vengan con cuentos chinos!
Que El Che, Gardel y Maradona
son los number one,
como también lo soy yo,
y argentinos
¡gracias a Dios!

También Videla y el mundial 78
Spadone y la leche adulterada
Manzano se hizo la cirugía del orto
Descuartizan vacas en el norte.
Y siguen los nariguetazos en el Congreso
Galtieri y "los estamos esperando".
Más desnutridos
En el "Granero del mundo".
Cayó la Fundación Padre Bufarra.
Alfonsín con "la casa está en orden"
"El que apuesta al dólar pierde",
dijo el Ministro.
También Menem y su primer inmundo
Cavallo y sus lágrimas de cocodrillo.
Cinco presidentes en una semana.
Encontraron al muñeco de Yabrán
con un tiro en la cabeza.
De La Rúa con su tímida boludez...

Pero... ¿qué me vienen a coger
a mí con la pija muerta?
¡Yo la tengo mucho mas grande que vos!
A los boludos como vos me los cojo
de parado.
Cuando vos fuiste,
Yo ya fui y vine... ¡Cuarenta veces!
¿Cómo no querés que los cague,
si son unos boludos de mierda?
¡Son todos una manga de garcas!
¡Este país está lleno de ladrones!

¿Yo?... ¡Argentino!

Como el tiro en el corazón
de Favaloro.

Del éxtasis a la agonía
oscila nuestro historial.
Podemos ser lo mejor, o también lo peor,
con la misma facilidad.



¿Cuántas veces habremos escuchado frases que elevan al argentino hacia el punto más alto de algún escalafón, o de la generalidad de los escalafones de la vida?


"Esto nos pasa porque tenemos los peores políticos del mundo"


"Es que el Argentino individualmente es el mejor de todos, pero colectivamente es el peor"


"Nos pasa por lo que somos como sociedad, somos la peor"

"Tenemos el país más rico del planeta y no lo sabemos aprovechar"


"La del 2001 fue la peor crisis en la historia de la humanidad"

"Maradona fue el mejor jugador de todos los tiempos"


"Esto en otros países no pasa, pasa acá porque nuestra sociedad es la más cómoda de todas"


"El fútbol argentino es el mejor del mundo"


"Tenemos los mejores científicos de todos, pasa que no tienen presupuesto"


"Las hinchadas argentinas son las mejores, los demás países nos copian a nosotros"


"La Argentina es el mejor país para vivir"


"Somos el mejor país de sudamérica, lejos"


"Los Europeos viven bien, pero son aburridos. La Argentina es el mejor país de todos, es imposible aburrirse"


"Argentina es la cuna del Rock en español."


"Si fueran Ingleses, los redondos serían más grandes que los Beatles. Son la mejor banda de la historia pero en el peor país para ser artista"


No estoy exagerando, ni un poco, son todas frases que en algún momento escuché y calculo ustedes también habrán escuchado.


En resumen: no hay grises señores, no los hay. Blanco, negro, negro, blanco, blanco, negro.

Siempre, SIEMPRE, en la cima. Somos los mejores y somos los peores. En todo, TODO.

¿No es maravilloso?.


Déjenme decirles que, muy a mi pesar, nuestra mala fama de ególatras y soberbios está perfectamente fundamentada. No solo porque nos creemos los mejores en determinadas disciplinas, sino ( y sobre todo) porque nos creemos los peores en tantas otras.


¿Cómo podemos creer que la crisis del 2001 fue la peor del mundo con el hambre que hubo y hay en Sudan, Chad o Haití?


¿Cómo podemos creer que tenemos los peores políticos de todos cuándo todavia quedan países con dictaduras militares?


¿Cómo podemos comparar nuestros científicos o deportistas con los de otros países sin saber nada sobre ciencia o deportes individuales?


Somos asi, y a veces (cada vez más seguido) me avergüenzo.


Pienso por otro lado, y leyendo una nota de un periodista Chileno en el diario La Nación, que muchos de nuestros compatriotas lograron ser los mejores en determinado aspecto de la vida sólo por ser argentinos, sólo por tener un país detrás que los convenció de que lo eran.

¿Seremos acaso los mejores? No creo, depende, que se yo, ¿Quien define quién es el mejor?

¿Seremos acaso los peores? Misma respuesta que antes.


Pienso que no somos ni los mejores ni los peores, somos extremistas, en todo, con todo, contra todo. No tenemos grises, ni puntos medios, ni nada. Exageramos absolutamente todo, hasta la propia exageración.


(Pienso, tomo un vaso de agua y escribo)


¿Somos los más extremistas y exagerados del mundo?

¿No estoy siendo extremista y exagerado en solo plantear esto?



viernes, 26 de abril de 2013

El Olvidado

"Es mejor saberse recordado en la distancia que olvidado en la cercanía" Anónimo.

Quizá no haya peor cosa en el mundo que sentirse un olvidado. No hablo de ser un paria, de ser un extraño en otra tierra o de sentirse ajeno al lugar en que uno vive o a cierto grupo que frecuenta, hablamos de ser olvidado en nuestra propia casa grande, en nuestro propio circulo cercano, ver alejarse la confianza y las relaciones hacia un punto de no retorno, un punto en que pasas a ser solo un personaje más en una foto vieja.

Me pasó hace poco, quiero decir, no a mi particularmente sino a un cercano. Una de esas personas que integraban cierto circulo próximo y que ahora es un olvidado. No esta, no se sabe que pasó con el y a nadie (ni siquiera a mi) parece importarle.

Quizá parezca malévolo de mi parte pensar en que se merece la etiqueta que le fue colocada, se merece el destierro y el olvido por ciertas situaciones que no vale la pena mensionar, pero que voy a hacer, tengo los mismos defectos que cualquier ser humano y aunque parezca cínico pensarlo, no me avergüenza en lo más mínimo mi pensamiento. Nadie se convierte en un olvidado porque si. Es difícil y quizá no sea una situación propia de alguien a quien detestemos, es decir, conozco muchas personas que detesto y detestan un gran número de amigos y que sin embargo siguen estando presentes, dentro del grupo de los que están y aunque a veces quisieramos alejarlos, no podemos dejar de sentirlos presentes.

Este otro personaje no. Está verdaderamente olvidado. Quizá haya encontrado otro círculo donde se lo recuerde, otro círculo que frecuente y que sea el depositario de su confianza y sus ideas, la verdad, no lo se y tampoco me importa. Lo cierto es que puede cumplir años, tener un hijo, terminar una carrera o ascender laboralmente y nadie va a mostrarse contento, ni siquiera a llamarlo para darle un saludo.

Ese creo que es mi temor verdadero, no quisiera nunca sentirme un olvidado. No se que debe pensar este individuo, quizá piense que está todo bien y que solo nos distanciamos por un tiempo. Déjeme decirle querido, que si agarró la punta del posteo, ya no es nadie. Le pese a usted, me pese a mi o le pese a quien le tenga que pesar.

No se si tiene un remate o una reflexión este post, pero es algo que quería compartir. Como siempre, y ya es sana costumbre, me surgen interrogantes.

¿Como se convierte uno en un olvidado?
¿Adonde van a parar aquellas personas que olvidamos?
¿Sentirá el olvidado que se ha transformado en eso?
¿Se vuelve acaso del olvido?

Preguntas, montones, que no tienen respuesta. Ojalá nunca me pase, pero si me pasa, les ruego me lo hagan saber.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Memorias de una tarde de lluvia en Buenos Aires

Memorias de una tarde de lluvia en Buenos Aires.
(la ciudad mas ciclotímica del mundo)
de colores cambiantes, altibajos,
días de excitante y abrumadora alegría
y días de derrotismo disfrazado de canción de amor.
Hoy es uno de esos días melanco,
con ese toque tragicómico que la ciudad te brinda.
Llueve, la gente tiene caras de odio y yo que disfruto ver
el agua caer sobre mi ventana.
Hoy es uno de esos días grises, pero grises claros,
en que los recuerdos del pasado te invaden.
Las gotas calan profundo en el humor de los porteños,
que bien sabemos, tenemos en lo genes ese virus
que algunos quisieron llamar melancolía.
Memorias de una tarde de lluvia en Buenos Aires.
La reina del plata, capital cultural americana.
La ciudad que mezcla arte y negocios clandestinos
en un subterráneo inmundo e inexplicablemente bello.
Las calles se llenan de ruidos desconocidos,
ruidos de frenazos, de derrapes, de imprudencias.
(ruidos de lluvia, lisos y llanos)
La gente brama nostalgia, los tangos cobran más vida,
los poetas urbanos pulen su trova e inventan palabras desconocidas.
Memorias de una tarde de lluvia en Buenos Aires.
Entre risas y chistes en los mil y un bares porteños.
Café mediante se lavan las culpas, se confiesan pecados,
se escriben los versos más inspirados,
se escuchan milongas desgarradoras y se vuelve,
como es costumbre, a contener el llanto en la garganta.
Gracias por tanto, perdón por tan poco,
casa grande, hogar de mis hogares, lugar en el mundo,
tatuaje imborrable que llevo en el alma por siempre.
Que fama nos crea el aire de esta metrópolis,
cosmopolita, maravillosamente plural y diversa,
prisión abierta de cantares y sonetos barrocos.
¿A quien culpar por toda esta lluvia?
Traigo tu firma, bella Babilonia de calles adoquinadas,
avenidas perfumadas de neón y calaveras hurgando basurales.
Soy porteño, vivo a lo porteño, siento como porteño.
Será por eso, quiero pensar, que prefiero quedarme adentro,
mirar por la ventana, y disfrutar viendo el fenómeno del agua caer.


PD: Esta es una versión ampliada y corregida de la que publico la genial Carolina Jaramillo en el libro "La Pluma del Zorro" que compila escritos de quien escribe, escritos alguna vez por este escribidor, en la ciudad antes descrita.