viernes, 27 de enero de 2012

Algunos personajes

4 sonetos encadenados y una reflexión escondida.


Algunos personajes se desvelan
Otros, juegan poker con la aurora
Mis preferidos son los que envenenan
y visten al cadáver de amapolas

Algunos personajes te obnubilan
Otros, dejan tras de si una estela
Mis preferidos son los que patinan
una y otra vez la misma escena

Algunos personajes me enamoran
Otros, me sacan de quicio
Unos pocos acarician el paisaje

Mis preferidos son los que se inmolan
Se empujan sin razón al precipicio
Y cuentan la verdad menos salvaje

Algunos personajes tejen canas
Otros, leen las nubes con destreza
Mis preferidos son los que se instalan
detrás de un pantalla de maleza

Algunos personajes tienen alas
Otros, mutan en un ser mas temerario
Mis preferidos son los que hacen balas
con las hojas de un viejo diccionario

Algunos personajes son de bronce
Otros son un verbo irregular
Unos pocos buscan eternizarse

Mis preferidos son aquellos once
Que gritaron a la brava mar
"Hoy no hay porque atemorizarse"

Algunos personajes me fascinan
Otros, son números en un cuaderno
Mis preferidos son los que atestiguan
contra el verso del amor eterno

Algunos personajes son de día
Otros, bailaran un vals con la luna
Mis preferidos son los que caminan
pateado caracoles en la espuma

Algunos personajes son mortales
Otros, tientan a la guillotina
Unos pocos temen al destino

Mis preferidos son los demenciales
Que calman su dolor sin aspirinas
Y le buscan a la muerte un adjetivo

Algunos personajes son sensibles
Otros, optan por el menú americano
Mis preferidos son los intangibles
que rozan el pecado con las manos

Algunos personajes se hacen trozos
Otros, se desinflan lentamente
Mis preferidos son los revoltosos
que dominan al mundo con sus mentes

Algunos personajes curan males
Otros son el virus de la culpa
Unos pocos matan por vergüenza

Mis preferidos son los vicerales
Aquellos que comen hasta la pulpa
De la fruta que cultiva su impaciencia


lunes, 16 de enero de 2012

Imagenes textuales

Un termo inunda una calabaza curada
con la yerba necesaria a la temperatura justa
Una pareja se sienta en un banco
a perder su mirada infinita
entre los montes que enmarcan el valle.
Una guitarra suena, a los lejos,
una melodia digna de la imagen del momento
Unas motos pasan mudas, como queriendo
conservar la magia indescriptible del silencio absoluto
Unos ojos verdes se cruzan con los mios
haciendo eterno un suspiro infimo de tiempo
Las aves dibujan parabolas en el cielo
adornando de dinamismo un cuadro estatico
Me encuentro maravillado con todo aquello
que en otra situacion pareceria anecdotico.
Pueblo, imagen, sonidos, movimientos
Amaicha del valle me es ajena
y la siento tan propia
tan mia, tan tuya, tan nuestra
tan de todos los que la hacemos unica
No son sus calles, quiza no sea su gente
son solo esos instantes
en que el tiempo se detiene y al final
entendemos de que se trata todo esto.

lunes, 19 de diciembre de 2011

La estupdez

‎"Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera".
Albert Einstein

Pocas frases me impactaron tanto.
Mas alla de su estatus de genio cientifico, adelantado, precursor, visionario y demas, siempre me sorprendieron las frases de Einstein que combinan la ciencia con la vida cotidiana.

¿Porque sera que somos asi?

Asi de estupidos, de previsibles, de violentos, de intolerantes.
Y nadie se salva de estas descripciones, todos y cada uno de nosotros lo somos.

En lo personal, este animalito de ciudad, es primitivamente intolerante.
Y aunque a veces me enorgullezca esa cualidad (sobre todo cuando intolerancia significa no perder nunca la capacidad de indignacion, no dejarse nunca estar y creer siempre que las cosas pueden ser mejores) por lo general me incomoda la sola idea de saber que soy asi.

Parece un lugar comun, y sobre todo en este blog, leer sobre la intolerancia, sobre la estupidez humana, pero es algo que no deja de asombrarme.

No solo por lo mucho que detesto a la gente idiota, entiendase que no hablo de ignorancia si no de estupidez, si no tambien por lo mucho que disfruto el ser un idiota yo tambien.

Citare algunos ejemplos:

"La concha de tu madre allboys, te saluda el bajo flores la reputa madre que te re pario"

Cantico animal, obsceno, ridiculo, estupido. Siento verguenza ajena cuando en perspectiva lo analizo, sin embargo, que placer tan indescriptible es cantarlo, y mas aun, si es a los gritos y en manada.

"Hay que matar a Justin Bieber" "Hay que matar a los Wachiturros"

La sola idea de pensar en desearle la muerte a alguien me genera escalofrios. Me repugna, me genera sensaciones horribles en todo el cuerpo. Mas aun cuando se trata de algo tan subjetivo y poco analizable como es la musica.
Digo, porque no dejar que sean felices aquellos que escuchan aquella porqueria que yo detesto.
Imposible. Lo dije y lo volvere a decir miles de veces. Tenemos que matar a los Wachiturros.

"Los de River son, todos putos."

Otro cantico animal. Desagradable, dañino. No solamente por ser homofobo y violento, si no tambien por el morbo que se genera el saber la cantidad de vidas que el futbol se cobro en vano, la cantidad de personas que tras un partido no pudieron volver a sus casas.
Ahora bien, en la tribuna, abrazado a un gordo que no conozco ni conocere, despues de que Palermo clavara el 2 a 0 de cabeza, condenando a River a lugares de promocion, fue inevitable.

Que dificil analizar aquello que nos averguenza ver y nos enorgullece hacer.
Y que rico se siente actuar como animales, que sabrosa sensacion, que deleite al corazon.
Como dice la cancion de Clan Rover, "Y seguir como animales, instintivamente reales..."
(AutoChivo "mode on")

¿Nos da placer el sentirnos parte de una manada?

Quiza la pregunta se responda con la siguiente frase:

Dichosos los animales, que actuan por instinto y no caen en la bajeza del hombre y sus irracionales razones.

martes, 25 de octubre de 2011

El odio transitorio

Yo, al igual que todos los seres humanos, tengo amigos y por suerte también, enemigos.

Bueno, quizá enemigo no sea la palabra, pongamosle "personas que me caen como el orto".
Vale aclarar que esta relación no requiere de hecho una reciprocidad. Entiendase por esto, hay gente que desprecio y quizás no sepa siquiera que existo, o no forme parte de ningún tipo de reflexion o pensamiento que puedan tener. Sin embargo, que sentimiento de odio viceral el que tengo para con ellos.

Es pasajero, lo se. Me pasa por calenton, también lo se. Pero no puedo evitar sentirme asi cuando los pienso.

Algún corrector moralista preguntara el para que de tener gente a quienes despreciar.
La respuesta es muy sencilla. El contrapunto es necesario, hasta para aquellas superadas personalidades, ajenas de comportamientos irracionales.
Necesitamos un nemesis, alguien que se encuentre en la vereda de enfrente.
Alguien a quien echarle la culpa de todos los males, un chivo expiatorio.
Es necesario descargarse con alguien, muy necesario.

Y ojo, hay que saber elegir al enemigo tanto como uno elige a sus amigos.
No da, coloquialmente hablando, putear a un tipo llamado Juan Manuel.

¿Como puteas a un Juan Manuel?

En cambio, fijate que bien queda putear a un Roberto:

"Roberto y la re p... que te parió"

Que distinto, que relajante, que liberador.

Existe gente que sera nuestro depositario de emociones violentas, ocupe la función que ocupe, sea quien sea, haga lo que haga, diga lo que diga. Son personas "odiables" por nuestras diferencias genéticas. Esta en nuestra piel el detestarlos. Por su forma de pensar, por su forma de actuar o por su visión del mundo.

Sin embargo, hay otra gente que es detestable de forma transitoria.
Gente que detestamos por estar en tal o cual lugar en el momento indicado.

Ejemplos sobre esto sobran. Uno muy claro es el del policía que patrulla la calle.
Ese policia que nos encuentra orinando en un arbol de la plaza un sabado a la noche.

¿Que puede hacer el tipo este?

Pues advertirnos, molestarnos, levantarnos, arrestarnos.
Esta ahi, y eso es lo que tendría que hacer. Sin embargo, sabemos que bien podría no hacer nada.

¿Y que sucede si por una determinada circunstancia ese tipo a quien tendríamos que detestar circunstancialmente es nuestro amigo?

Imaginemos que tenemos un amigo policía que nos encuentra orinando en la plaza.
Es su obligacion decirnos que no orinemos. También es su obligacion, quizás, el levantarnos una contravension, detenernos o vaya uno saber que.

Sin embargo, nuestra relación se lo impide.

¿Y si esta acompañado de alguien que tiene que supervisarlo y lo empuja a hacerlo?

Vaya problema.

¿Y si aquella persona que tiene que supervisarlo y lo presiona para que nos detenga, además de todo, tiene algún tipo de enfrentamiento con nosotros?

Seguramente amenazaría con removerlo de su trabajo, o quizá, relegarlo a otras tareas.

¿Y si nuestro amigo esta ahi por su propia voluntad y no por una obligacion de hecho, como podría ser en el caso del policía, el tener que alimentar a su familia?

Pues bien, dejenme expresar con total franquesa, me decepcionaría que ese amigo privilegiara su puesto, su lugar, su pequeño espacio de poder antes que nuestra amistad.
Pero, pese a mis expresiones de deseo, no puedo juzgarlo de forma objetiva.
Tampoco me toco tener un amigo policia que me encuentre orinando en la plaza.
El dia que pase, sabre que se siente el odiar a un amigo, aunque sea un odio de caracter pasajero.

viernes, 7 de octubre de 2011

Ese rincon de mi ciudad

En estas noches grises, en que llueve y llueve y llueve, vuelan las reflexiones vacias y absurdas.

Recien cai en algo asombroso.
Para mi, fue todo un descubrimiento.
Como abrir una caja de pandora imaginaria y que saliera la siguiente conclusion.

Hay un rincon de la ciudad que es especial.

Es un rincon, diminuto, pequeñito, vacio.
No tiene equipamiento, ni color, ni personas.
No tiene nada en especial, pero aun asi...
Me apasiona, me encanta, me parece que esta subexplotado.
Tiene mucho para dar, mil variantes, y aun asi tengo la sensacion, quizas ingenua, de que es solo mio.

Es MI rincon, mi espacio. A nadie mas le pertenece.

No es que tenga mi nombre grabado, ni mucho menos, tampoco lo frecuento....
.... como decirlo, a menudo, pero es mi rincon, mi lugar.

Y no es que sea yo el unico que lo conozca, claro que no.
Muchas personas lo habran visto, hasta incluso habran estado ahi conmigo.
Pero esas personas no entienden el valor que ese rincon tiene para mi.
Es la carga simbolica que yo le otorgo lo que lo hace genial, magico
No es el rincon en si, es el hecho de que sea solo mio.

Me encanta fumar un cigarrillo en el. Me encanta sentarme ahi, a mirar los autos pasar.
En esa porcion de terreno de 1 m cuadrado.
Sisi... Dije 1m cuadrado.
¿Que parte no entendieron de que se trata de un rincon?

En todos los recortes geograficos que hagamos, tenemos un lugar para apropiarnos.

Entiendase,

Tenes un lugar en tu casa que es solo tuyo.
Tenes un lugar en tu barrio que es solo tuyo.
Tenes un lugar en tu ciudad que es solo tuyo.
Tenes un rincon, en algun barrio de la ciudad, que es solo tuyo.
Hasta incluso, tenes una ciudad en el mundo que es solo tuya.
Y tenes un planeta en el universo que... bueno, me fui de mambo.

¿Que cual es el lugar de la ciudad al que me refiero?

Como contarselo! Como decirselo al mundo!
Cualquiera podria apropiarse de el, sentirlo propio.
No existe la potestad compartida en este tipo de cosas.
Si acaso les mencionara ese lugar, calculo que alguno de ustedes iria a verlo.
Y quiza, en una de esas casualidades, le guste tanto como a mi.
¿Y entonces que?
Ya no seria solamente mio.

....

Egoista sera tu vieja.!!

Me quedo pensando en ese rincon.


En fin..



Me siento tentado de contarlo.
Pero no!! STOP!!
Tengo que ser fuerte esta vez.
Reservar ese rincon para mi y solamente para mi.





PD: Queda sobre la calle Monroe.
Y es la unica pista que pienso darles.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los ajenos

Hay cierta clase de gente no gente.
Personas impersonales, individuos colectivos.
Miembros inactivos de esta activa sociedad.
De próceres de bronce y enemigos intimos
Invisibles claro, ajenos al resto.
Pero propios de esa suerte a la que nos jugamos
Hay cierta clase de persona que no vemos.
Están ahí, pero no están. De eso se trata.
Somos nosotros los que los volvemos invisibles
Los dotamos de esa cualidad de la que no quieren ser dotados.
Intangibles, alejados. Ellos siguen ahí. Ajenos.
Tan reales, tan propios, tan nuestros
Como cada uno de nosotros somos.
Algún día, algún maldito día, volverán
A ser nuestros, visibles, tangibles.
Volverán para cobrarse nuestro desprecio.
De nobles sin corona, Dioses sin espinas.
Nuestra necesidad de no sentirnos parte.
Algún día volverán, y seremos nosotros al fin
Los que desapareceremos del mundo para siempre.

martes, 6 de septiembre de 2011

Relato

Un planeta.
Esferico, calido, lleno de vida, pequeño, contaminado.

Un pais.
Corrupto, extenso, rico y lleno de pobres, crispado.

Una ciudad.
Desenfrenada, mutante, cosmopolita, colérica, impaciente.

Una avenida.
Intoxicada, impersonal, ancha, colorida, iluminada.

Una persona.
Profesional, insignificante, intolerante, autosuficiente.

Un chofer de colectivo.
Descuidado, prepotente, violento, cansado, ilegal, irracional.

Un auto.
Nacional, moderno, limpio, rojo, veloz.

Un colectivo.
Lleno de gente, acelerado, gigante, descuidado, urbano.

Un accidente.
Evitable, previsible, no intencional, propio del apuro, a la vista de todos.

Una reaccion.
Virulenta, impaciente, intolerante, descontrolada, esquizoide, impulsiva.

Una herramienta.
Metalica, delgada, larga, filosa, belicosa, peligrosa.

Un golpe.
Certero, fugaz, desproporcionado, inutil, innecesario.

Una herida.
Chorreante, dañina, preocupante, mortal.

Una ambulancia.
Impuntual, lenta, ausente, desprovista de materiales.

Un testigo.
Que no atestigua, ajeno, ocupado, apurado, apatico.

Un agresor.
Arrepentido, culposo, temeroso, inhumano, que huye a pie velozmente.

Un agredido.
Que no volvera esta noche a cenar a casa.

Relato.